Sentía que su corazón iba a estallar de tanta alegría, sus ojos se llenaron de lágrimas, miró una vez más por la ventana para recordar el motivo que la llevó a estar en ese lugar. Aún llovía con fuerza. Y quizás no era afuera donde llovía, porque sentía que su pecho se mojaba, muy muy adentro. Tomó de su bolsillo un pañuelo y limpió el espejo. Logró ver entre trizaduras una mujer con ojos de amor.